8 de marzo de 2016

CREO EN TI...



"...Un año más, el rito se ha consumado. La papeleta de sitio, ese pasaporte que algún día San Pedro en cuenta tendrá, ha sido retirada de la hermandad. Solo queda llegar a casa y depositarla cual zapatos de noche de Reyes en el lugar reservado para la ilusión, la devoción, el deber y la emoción. Al cruzar una esquina solitaria, un azulejo virginal aparece de pronto, azulejo de la que no una sino dos veces las llamas y la barbarie devoraron. Un año más si, el rito consumado, la papeleta en el bolsillo y Ella frente a ti. Si, Ella, porque yo creo en ti. Aunque no esté de moda, aunque muchos sientan vergüenza en reconocerlo, aunque me tilden de beato o retrógrado, aunque no sea políticamente correcto, creo siempre en ti. Si, creo. Porque creces conmigo, porque eres la misma de mis doce años cuando a mis padres contaba que bajaba un rato a jugar y me iba a verte con aquella bici Orbea mientras los amigos tapaban mi mentira.



Por eso, creo. Porque en ti veo a mi madre, esa que hacía como que planchaba a las tantas de la noche simplemente para escuchar mis problemas e inquietudes de juventud. Porque en ti veo a mi hija, la que en la zozobra te encontró y que te lleva en la cartera como único cordón con la Iglesia. Por todo eso, creo en ti. Porque sabes mis secretos, mis dudas, mis anhelos; porque me esperas y nunca desesperas; porque siempre me abres la ventana cuando la puerta se cierra. Porque perdonas sin reproches, porque cuidas del sueño de mis hijos, porque me conoces y me animas. ¿Quién mejor que Tú?, Ave Fénix de Sevilla que una vez resurgiste de las cenizas, para auxiliar en la caída, para comprender un desliz, para perdonar un error. ¿Quién mejor que Tú?, que dos veces resurgiste de las cenizas, para ayudar en la duda, para animar en la tristeza, para guiar en la tiniebla. ¿Quién mejor que tú? Si Madre creo en ti. Porque aunque tu imagen no sea la mejor, ni la más antigua, ni la más bonita, eres la mía; la que ante el desengaño me dio fuerzas, la que nunca me dejó derrumbarme, la que ante la mentira me contó la verdad; la que siempre me dijo: "Tu vales mucho". Por eso creo en ti. Y humildemente te pido que cuides de ésta tu ciudad en la Semana Santa que empieza; que ayudes al que cree y al que no cree, al que te ama y al que te odia, al que en tu nombre se echa a la calle y al que nunca te conoció. Que des a los cofrades unas ejemplares estaciones de penitencia y que los ilumines para que no olviden el por qué de esta Semana. Por todo eso y porque te quiero, espero que cuando el Domingo de Ramos nos vayamos a dar un paseo por Sevilla, puedas sentirte orgullosa de mí y de tu ciudad. Ruega por nosotros, Madre de San Julián, Ruega por nosotros Madre mía de la Hiniesta! He dicho"

Luis Luque García-Lomas

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