23 de abril de 2013

SOMBRAS

 
Ya parece lejana, y no llegó aún el mes de María. Marzo convierte la espera en un desierto por habitar. Pasó todo, pasaron hasta los cantes por sevillanas y los farolillos. Llegan tiempos de glorias, de procesiones en familia, más íntimas, sencillas, con ese tinte a pueblo, a manga corta,  a barrio, a fe verdadera. Vendrán también las mañanas eucarísticas, desde triana, a la magdalena, pasando por el cerro, san Bernardo o el tiro línea, donde se le rendirá culto al Santísimo en la calle. Y así, irán pasando los días del calor, y antes que queramos darnos cuenta, septiembre nos llevará de nuevo a una nueva ilusión, a un crecer en la vida de nuestras hermandades de penitencia, y poco a poco se irán repitiendo nuestros ritos íntimos, callados, esos para los que no hace falta que sea cuaresma. Y volveremos a crecer con los días, para engrandecer su espera, y disfrutar de todo aquello que la lluvia por más que se empeñe no nos puede estropear.
Mientras, de la Semana Santa quedarán estampas que se guardan en la memoria del alma, al igual que las sombras en la noche se entremezclan con nuestros sueños. Con los días, estas sombras, estos recuerdos, nos alimentarán para "soñar la llegada de otra Semana Santa" que remueva nuestros sentidos, nuestras creencias, nuestra fe.
 
 
 

12 de abril de 2013

DOS MUNDOS

 
La pasada Madruga estuvo sin duda marcada por los horarios y por la lluvia. Este hecho posibilitó imágenes inéditas, y sonidos incomparables. La Cruz de Guía de la madre y maestra entraba en la calle Alfonso XII cuando la Macarena se disponía a entrar en la plaza de la Campana. Minutos después, las saetillas de la capilla músical del paso de Jesús Nazareno se entremezclaban con la voz de una saeta que está llamada a convertirse en histórica. Otros años y como dijo el pregonero:"... plata y carey en cuna, y una cara en la campana...". Esta madruga, "las prisas" por la amenaza de lluvia nos regaló una estampa en la que se explican las sensaciones más encontradas de la noche más hermosa. Dos mundos tan diferentes y tan iguales.
 
 
 
 

6 de abril de 2013

JUGANDO A LOS PASITOS



Varias reflexiones sobre la pasada Semana Santa y muchas relacionadas directa o indirectamente con la lluvia.

 

Las cofradías que no salen no se equivocan

 

Las cofradías que no arriesgan, que no especulan y son conservadoras nunca se equivocan. No se trata de entidades especulativas que deban arriesgar su patrimonio y menos, en momentos de estrecheces.  Patrimonio que puede ser material y humano. Este último esgrimido muchos veces como argumento y justificación para no salir y maltratado en muchas estaciones de penitencia para mayor gloria y lucimiento de otros. No es razonable que algunas calles, en el propio barrio y de vuelta, normalmente, sean tan largas, al menos, en tiempo de paso. Y si no, que le pregunten a algunos de nuestros contertulios lo larga que puede ser la ancha de San Bernardo, o el Altozano, o Pureza o muchas otras…Siglos de historia contemplan a nuestras hermandades y la ausencia de estación de penitencia en uno o varios años no hacen mella en la misma.

 

Insolidaridad

 

Vuelven a producirse retrasos importantes en la carrera oficial. En las pocas jornadas completas hemos podido comprobar nuevamente la insolidaridad de muchas hermandades. Me resulta incomprensible este comportamiento tan poco cristiano entre unas organizaciones que se definen como tal. Que sí, que sí, nazarenos de tres en tres pero cuando llega el paso a la “santa campana” lucimiento sin control ni medida de tiempos. Mientras tanto, nazarenos de otras hermandades esperando a pie parado a las puertas de la carrera oficial. Esto nos lleva a preguntarnos, ¿tiene alguna ventaja ser la decana del día? ¿de qué sirve la antigüedad?. La verdad es que no le encuentro más que inconvenientes. Has de salir muy tarde y has de aguantar los retrasos del resto de cofradías del día. Llegas a la carrera oficial y ya escasea el público. No es que me haga falta nadie para hacer la estación de penitencia pero habréis de reconocerme que es muy deslucido ver tanta silla vacía.

 

Las vergüenzas al aire

 

En estas últimas semanas santas estamos viviendo situaciones que se escapan a toda lógica. Cofradías que salen con mucho retraso (en algunos casos hasta hora y media) y llegan a la carrera oficial a la hora establecida. En algunos casos, puede ser relativamente razonable al contar con recorridos largos antes de entrar en La Campana pero otras …(llámese el Baratillo este año). Otras simplemente, no tienen vergüenza. Y que se me entienda, no se puede maltratar tanto el patrimonio humano, ese que luego utilizaremos como excusa para no salir. Por cierto, que para no salir a una cofradía no le hacen faltas excusas. Se decide que la climatología no es la adecuada y punto. Hasta el año que viene, si Dios quiere. Cofradías que llegan a sus templos con mucha antelación al horario fijado o al horario “habitual”. Llamativo, muy llamativo es el caso de La Macarena en los dos últimos años, plantando la cruz de guía en la basílica a hora temprana el año pasado y haciendo un traslado en apenas hora y media este año. ¿Qué hace los años normales?. Igualmente llamativo es el caso de la Esperanza de Triana con un “raudo” traslado de cuatro horas. Situación que viene agravada al tratarse de un día laborable en medio de tres días festivos y en un horario en el que no deben haber cofradías en la calle. Estamos dando argumentos a los que critican la semana santa desde fuera.

 

Jueves Santo

 

Poco a poco se pierde el final esta jornada. Muchísimo daño le hizo el adelanto de una hora del paso de las hermandades por la carrera oficial en la madrugá. No han entrado todavía las tres últimas hermandades del día cuando ya hay varias saliendo o en la calle. Es una hora complicada donde la gente que está en la calle lleva cuerpo de madrugá y da paso a estampas de otros tiempos. Absolutamente delicioso es el transcurrir de mi hermandad del Valle por las calles Cerrajería y Cuna. Me consta que lo mismo le pasa a La Quinta Angustia o Pasión en las postrimerías de sus recorridos.

 

Los Panaderos

 

Yerra esta hermandad. Y lo hace por partida triple. La primera por salir a la calle el Miércoles Santo. Le llovió en La Campana y le hubiera vuelto a llover a la vuelta como le sucedió a Las Siete Palabras. La segunda por montar el numerito, el espectáculo lamentable de la “apresurada vuelta a su capilla”. La tercera por el comunicado oficial, que algunos dicen que es de “petición de disculpas”. Esta situación ha puesto de manifiesto la incapacidad de los órganos que deben tomar las decisiones (Consejo y Cecop) así como el débil, debilísimo equilibrio de los horarios e itinerarios de las cofradías. Agravado, si cabe, por las últimas incorporaciones a la carrera oficial. Es la primera vez que por la televisión se han referido a la actuación de una hermandad calificándola como de “jugar a los pasitos”. Por primera vez un periodista ha tenido la valentía de decir lo que muchos estábamos pensando (algo que queda refrendado con el abucheo a la hermandad al paso de la Virgen de Regla). Puede ser el momento adecuado para empezar a tomar medidas, medidas de verdad. No meras amonestaciones o llamadas de atención públicas, olvidadas de un año para otro. ¿Cuáles entonces?. Se demuestra en muchos órdenes de la vida que las únicas efectivas son las que nos tocan el bolsillo. El Consejo puede hacerlo. Ahí están las subvenciones. Otra cosa es si se atreverá.

 

 

J.G.Z.